miércoles, 12 de agosto de 2015

Libros




Por Grissel López 



Te imagino frente al papel afilando tu lápiz
cómo un cirujano psicópata afilaría
un instrumento digno de cortar entrañas.
G L.

La vista se desvía, clavada en la portada nos invita a  deletrear el título. El amor a primera vista surge como una necesidad. A continuación el tacto es necesario. Una caricia espontanea que descubra la afinidad o el rechazo. En las manos se siente el cuerpo frágil u orondo que según nuestra última experiencia o bien el estado de ánimo en que nos encontremos, escogemos para el placentero momento que estamos a punto de compartir.
    Recorremos ese cuerpo con la vista y el tacto e imaginamos la historia que nos espera. Deseosos de saber más, respondemos al impulso de llegar a las entrañas y descubrir la intimidad. Dedo a dedo, colocamos  caricias sutiles,  cada vez con más ahínco. A la par el olfato esta alerta, nos acercamos el cuerpo ya explorado por las manos , para conocer cuánto tiempo tiene despierto, aspiramos el olor de ese objeto que  se deja ver. Y como si bebiéramos las palabras, nos llenamos dejándonos caer al  abismo incierto de un relato modelado por una mente delirante y deseosa de ser conocida.
Después la imaginación hace lo propio y descubre mundos imaginarios. El cuerpo sucumbe, dejando que la mente viaje sin poner resistencia. La relación se vuelve dependiente y cada vez hacemos el mismo ritual, tacto, olfato y mente se hunden en ese cuerpo abierto en el que buscamos el placentero goce del instante compartido. A veces llega el desengaño y la historia se corta apenas empezando a contarse.   En otros casos nuestras manos acarician hasta llegar a término y  la satisfacción es el último recuerdo, esto en el mejor de los casos. O bien el final llega y no vale la pena recordarlo aunque haya sido una buena historia.
Nos acordamos con nostalgia los momentos en el cubil de la intimidad. Es una lucha a muerte. Con buenas y malas experiencias sabiendo que podemos conocer el mas delicioso placer si somos pacientes y nos aferramos una y otra vez a  las palabras.
Basta con que seamos constantes y llegaran  historias de papel a nuestras manos. Ahí comienza todo otra vez…  De nuevo la vista es envuelta por otro cuerpo y nos asalta una historia; el tacto, olfato y vista se  hunden, así una sucumbimos al placer de las letras, nos volvemos adictos, como una especie de vouyerismo intelectual. No se detenga…disfrute.















lunes, 23 de junio de 2014


Viernes 21 de junio de 2014.
 

Las cosas más importantes  que debemos agradecer cuando vamos a ver una puesta en escena, son sin duda: que tenga forma y contenido. Esto es lo que se ve por todas partes en la puesta en escena “Pedro y el capitán  llevada al foro por Duodeno y otras viseras colectivo teatral comandado por Edgar Bucio.

“Pedro y el capitán”,   obra del poeta dramaturgo y narrador uruguayo Mario Benedetti. El tema ahí está, la represión, la  falta de respeto a los derechos humanos, no es privilegio o desgracia de pueblo de tercer mundo o subdesarrollado sino qué se ha dado  a lo largo y ancho  de la historia y de la geografía, donde el hombre siempre ha sido lobo del hombre, la degradación llega a tal tope que se recurre a ese estigma de la tortura al no saber poner orden en  ideas y conceptos cómo ser humano.

Para desgracia del ser humano hay muchos “Pedros” y muchos “capitanes”, una cosa que es cierta o pretende serlo es que cuando el hombre respete al hombre por el hecho de pensar y actuar de forma diferente otro gallo nos cantará y podremos llamarnos al fin seres humanos.

En cuanto a la puesta en escena no podía caer en mejores manos, piernas, sudor y pensamientos. De estos dos grandes y jóvenes actores (aquí no hay comparación de que tan famosos o mediocres  pueden ser)  vemos personajes vivos que laten junto al espectador, los textos se van dando uno tras otro, las ideas y las ideologías  están puestas en la mesa con la verdad que solo el teatro es capaz de proporcionar.

Toño nos muestra un capitán de carne y hueso con un entendimiento total y  una caracterización que ya quisieran algunos “profesionales”. Con mesura en sus textos y gran sentido del ritmo, sin llegar al exabrupto gratuito, nos muestra un personaje con todos sus miedos y aciertos y al final terminamos queriéndolo y odiándolo.

Samuel, joven actor que solo se le puede criticar precisamente el hecho de ser joven, pues en algunos momentos corre el texto y se hace monótono; su expresión corporal es excelente, no vemos una caricatura de torturado, sino a un ser despojado de  toda dignidad y puesto bien firme en todas sus ideas en su lucha tratando de dignificarnos cómo seres humanos por ese camino de compromiso teatral. Samuel en verdad tiene grandes sorpresas.

Hablar de Edgar Bucio es hablar del trabajo artístico en otra faceta  a sus talentos (aunque no lo quiera aceptar  por modestia o por soberbia, pero ahí están y no las puede ocultar) ha despertado al hecho escénico buscando su propio lenguaje recogiendo y acogiendo experiencias y llevándolas a un baúl de conocimiento, pero no solo se queda con el papel o reconocimiento en manos sino que nos muestra con mesura en el trazo, sin alardeos, una dirección exacta (no por nada es también un excelente músico). Durante una hora y media  podemos degustar,  disfrutar de ese texto sin caer  en el tremendismo, sentir a los personajes en ese momento de sus vidas en un creíble y gozoso hecho escénico .

 Acertada iluminación con cambios sutiles acompañan a la puesta cómo yendo de la mano en claros oscuros y mostrando ese ambiente tenso y lúgubre donde  se desarrolla la historia. La música es acertada, matiza el drama y ejemplifica años de lucha y pensamiento de quién ve en la libertad un camino de encuentro con lo humano.

Mención aparte, la utilización de la proyección del video realizado por Tonatihu con gran acierto cinematográfico donde la imagen dice más que peroratas que no conducen a nada, entendió planamente de que trataba y lo plasmo con gran seguridad sobre todo sensibilidad y talento. Para finalizar el trabajo de vestuario y maquillaje y apoyos técnicos es magistral , con equipos así da un gran placer ver teatro,

De aquí para adelante Edgar, Toño Samuel , queriendo al teatro amando la escena y saber de una vez por todas, que pese a la burocracia los trabajos con dignidad y profesionalismo se pueden dar en esta incultura que vive  Cuautitlán Izcalli. Felicidades y más pero muchas más viseras, todo el sentimiento de amor y agradecimiento en está puesta en escena.

 

Marco A.

 
Marco Antonio Chávez León es actor y director de teatro. Con cuarenta años de experiencia y muchos más de vida ha montado más de cuarenta obras en diferentes partes del país. Actualmente se desempeña como Coordinador de actividades artísticas en el Centro Regional de Cultura de Cuautitlán Izcalli. Colabora periódicamente en el programa de radio por internet Desde la cultura. Añadiré una frase "marquiavelica",  Que uno se desnude bien porque enseñar las nalgas, cualquiera...enseñar las nalgas es enseñar las carencias.

 

 

 

jueves, 13 de marzo de 2014

Donde habita lo sagrado



“Sé que fue grande el esfuerzo, pero
¿qué se consigue gratuitamente
y qué significaría el arte
si se consiguiera sin esfuerzo?”
Konstantin Stanislavski.



Cuando pensamos en danza, inmediatamente, serán familiares imágenes de belleza, de dolor y trascendencia. Es una lástima que en muchos casos la segunda sea imperante, y a continuación les diré por qué.

    Si bien la danza conlleva sacrificio, hay una buena parte de nosotros que lo disfruta. Como ejemplo está el claro caso de las Gaynor Minden, una marca de zapatillas de punta que entró al mercado en el 93 para cambiarnos a muchos la vida. El asunto es que éstas zapatillas están especialmente diseñadas para adaptarse al pie del bailarín. Tienen mucha tecnología: ¡no suenan, son tan acojinadas y hay para todo tipo de pies!  (esto no significa que sea andar entre nubes, pero fue mi mejor experiencia después de aquellos tabiques). Y cuál es el problema, se preguntarán. Bien, pues hubo un fuerte debate entre los bailarines que elogiaban las cualidades del producto, señalando que éste tenía que evolucionar como todo zapato deportivo; y entre quienes se formaron con las de antes, argumentando, en pocas palabras, que la danza y el dolor iban de la mano, que estas zapatillas eran para deportistas, no para artistas.  
    
Para seguir con el asunto tan particular del calzado del bailarín, me referiré a una antigua amiga que optó por el largo camino de probar y probar modelos con tal de no usar las Gaynor, a pesar de que sufrió tanto, al punto en el que jamás jamás he visto tantas heridas en los pies. Pues he de confesar que siempre sospeché que quizás ella no sólo pensaba un poco como los bailarines de la vieja escuela, sino que le daba bastante orgullo ver sus pies sangrar.

    Y todo esto nos lleva al reconocimiento de lo importante que es el dolor para el bailarín, mas no para la danza. (Si no explíquenme por qué tanto ímpetu en la técnica para que los movimientos, además de lucir perfectos en cuanto a líneas, también parezcan fáciles y se encuentren en armonía.)  Por lo anterior no me atrevería a juzgar la forma en que cada bailarín vive el propio dolor y lo trasciende. Mis mejores momentos en la vida han sido de la mano de él; pero considero que éste no debe intentar opacar a la danza misma. Porque bailar no sólo es tener los pies lastimados y sacrificar (citadamente) tus viernes o fines de semana por función, eso es nimiedad: bailar  es amor por la belleza, por la perfección y es entrega, es un regalo que le damos a la humanidad. Y al ser el dolor y el sacrificio una parte de ella, hemos de conservarlos donde se guarda lo sagrado, es decir, en el corazón.


Melissa González Caamal


martes, 7 de enero de 2014

Espejo


 
 
 
Por Grissel López
 
 
Todo dice algo de ti, tus zapatos, tu pelo, el aroma que despides, la ropa, el color de tu bufanda, lo que lees, la gente que se va, la que se queda, tu cena, tu ojos… te sabes, saboreas lo que llega a tus manos, aunque no se coma. Aún cuando quieras cerrar los ojos, todo sigue taladre ando cómo un recordatorio de quién eres. Ese espejo que no te deja mentir dice que por la noche miras la luna antes de ir a la cama, que tu desayuno reclama no ser comido, que te aguarda una hoja en blanco, para no perder la costumbre de decir lo no que dices.  Callado te escuchas mejor, el viento siempre tiene la respuesta que no quieres, aun cuando la sabes de antemano.
Eres el reflejo de ese espejo que es tu aroma, de la bolsa de pan, de lo que te llevas, de lo que olvidas, de porque se fue sin despedirse. Las pesadillas dicen que tu cabeza no ha arreglado algo  ¿Se puede? Cada rincón es el dibujo prefecto del alma, el desorden de las ideas que tienes pendientes. Vas construyendo la vida que te aguarda más tarde, pero hoy es el resultado de lo que haces todos los días.
Caminando se dicen cosas, de la mano se lleva información, que comes, con quien vives, a quien paseas, si comes fruta, si hay vacas flacas o vacas gordas, si tu empleo es remunerador o si andas en busca de él, si estás solo, triste, enfadado, acabado de levantar, somnoliento, desvelado, pero solo por dentro sabes qué te quita el sueño y que es lo que soñamos.  
Hablar solo, además de dar la imagen de estar perturbado, puede ayudar a llenar los vacíos y construir recuerdos de fantasías que ya no están. Esa canción sin melodía que acompaña perfecto el día y te dice que harás hoy. Así que hay que empezar, primero despierta, siente tu cuerpo, muerde tus labios y repite …haz lo que quieras y no dramatices tanto. Citando a Jaime Sabines […] veras que hermosa es la vida.
Para todos los lectores de Deshuesadero de Palabras, buenas lecturas y buenos recuerdos.
 
   

sábado, 14 de diciembre de 2013

Querido espectador:




Cuando se siente en la butaca hágalo sin reservas. Véase a sí mismo como un espía y a la boca del escenario como una lente que le permite observar.

Primera llamada, los artistas tras bastidores calentando, preparando los últimos detalles. Segunda llamada, el equipo de producción y los ejecutantes a sus puestos, concentrando toda su energía para lo que usted está a punto de presenciar; es tiempo de dejar las preocupaciones a un lado, qué mejor que usted se prepare también. Tercera llamada...

El escenario se ilumina, los artistas han venido a darle su trabajo, sus horas de ensayo, sus retos. Recíbalo todo y véalo como lo que es: un acto de amor.

Encuéntrese dispuesto, no es el momento de juzgar; baile, ría, llore… déjese quitar prenda a prenda hasta que se halle desnudo, en medio de todos los momentos y destinos conjugados en ese preciso instante.

La función ha terminado. Aplauda, aplauda para ellos; es la manera de agradecer lo que han venido a darle.



Por último guarde lo que guste en  el corazón y en la memoria; recuerde que esos instantes no habrán de repetirse jamás. Cuando se levante de la butaca, no se apure; no es requerimiento salir vestido del teatro.






Melissa González Caamal

jueves, 12 de diciembre de 2013

Zoo Por Carlos Sánchez


En esta ocasión quisiera compartir un escrito que hice hace unos años, espero que sea de su agrado...

Zoo

Mi veneno corre  con mi instinto, me mata; fluye por mis venas y mililitro a mililitro contamina mi sangre, la hace oscura, espesa, pesada. Es aceite lento que no permite la oxigenación, ya es negra, viscosa. Hierve fácilmente ante cualquier impulso tuyo.

Mi naturaleza primitiva olvida las reservas ante tu sonrisa, incitando estampidas; tu aliento tibio libera jaurías de sensaciones confusas. Mi ansiedad desea anidar en la comisura de tus labios y ahí soltar parvadas de besos sedientos de ti. Tu voz desactiva mis neuronas; un susurro, un respiro, el más mínimo sonido que emites enciende mi sonar natural, extiendo mis alas y con desesperación emprendo el vuelo ciego hacia tu búsqueda.

La transparencia de tu pecho provoca huracanes internos. El ir y venir de tu respiración hace que perversas fantasías galopen a una velocidad impresionante. Mi piel se torna húmeda con sólo imaginar tu torso desnudo sobre el mío. Tu aroma agudiza mi olfato animal y abre cada uno de mis poros. Te percibo desde lejos; mis ojos, como si fueran una mira de escopeta, te detectan y no te dejan escapar pero tu mirada serena y segura, amarilla, de felino al acecho, obliga a la mía a doblegarse. La somete. Un cardumen de lágrimas es cazado por completo con la red de tu indiferencia y tu lejanía.

Debo sacar esta ponzoña que me daña, ser el depredador que siempre fui y descuartizar los celos a todo lo que te rodea para entonces tragar sin compasión esta soledad compartida y arrancar de tu garganta dos simples palabras que regresarán la calma a este reino animal.

Lucho contra mi instinto, contra mi naturaleza y contra mis celos. Ferozmente siento perder.

Carlos Sánchez López, 1 de Junio 2009.

domingo, 8 de diciembre de 2013

La muerte en dos colores.



 

Por Grissel López

                                                                                

 

 

Sobre la mesa gris, fría y desinfectada, acomodo el cuerpecito cansado, ya no hay nada que hacer, mantenerlo con vida sería inhumano, junto a él dos jeringas, líquido rosa y amarillo; una es  anestesia para dormir la vida y la otra para el corazón (para el corazón) un hombre me pide que salga del cuarto. La muerte en dos colores. Pienso que es de los encargos más dolorosos que me han hecho y no he podido negarme. Espero, poco después se abre la puerta, el mismo hombre que me recibió el cuerpecito me lo entrega ya sin aliento, su cara sonríe lastimera, no digo nada, le estiro la mano recibe el dinero y cierra la puerta. Sostengo la bolsa e imagino el vacío sin él, su lugar junto a la mesa donde tomaba el sol y esperaba una caricia espontanea.

Camino de regreso a la casa de donde hace unos minutos salí  ¿Cómo lo devuelvo? Abro la puerta, la dueña de aquel recuerdo lo recibe en sus brazos, llora, sus ojos se cierran y las lagrimas no esperan, lo nombra le dice que lo siente, que lo extrañará, sujeto a su pecho le despide, la culpa la ronda, en las despedidas las culpas siempre viene crueles al velorio. Nunca sé qué decir en estos casos, no hay palabras de consuelo, solo la observo y su dolor me invade quiero abrazarla pero no lo hago, mi vista la sigue y mis oídos quieren cerrarse, era su compañera y ya no volverá. Un agujero en la tierra la recibirá para convertirla en polvo.

Los seres vivos tienen por costumbre morir, dejar de florecer mientras el día aún no termina, La muerte ronda cada día en muchos caminos, ciclos se cierran, gente se va, imágenes que se vuelven recuerdos con una única constante, el dolor.  Hay que despedirse, no sé cómo se hace, pero no hay tiempo para aprender a hacerlo. Somos el diente de un engrane que no se detiene.

 
Flor

 

Se marchitan las flores

el campo que las vio nacer las despide

es el ciclo de la muerte

que toca todo lo que nace.

 

Grissel López.

 

sábado, 7 de diciembre de 2013

Al danzar...

Por Melissa González Caamal

"Levanta la pierna con el alma, 
todo lo que hagas, hazlo con el alma”,
se escuchó en el salón de danza
mientras el pulso de la música
se compaginaba con los latidos
del corazón.



Si nos remontamos al origen de las zapatillas de punta de las bailarinas de clásico, imaginamos a los ejecutantes románticos queriendo elevarse más allá de los metatarsos, sobrepasando la anatomía natural del ser humano. Pero, ¿por qué se volvió tan importante este hecho como para revolucionar el calzado y hasta la historia de la danza misma?  Descartando la hipótesis inmediata, sobre el odio de Taglioni (el misógino aquel que creó estas zapatillas) a su hija, tengo esta que me gusta mucho más: seguramente las puntas se hicieron para acercarnos un poquito más al cielo.


Se baila para celebrar, para vibrar con la música y espantar a los demonios; se baila por cultura, por instinto, por ritual. La danza es intención, ritmo, fluidez; espíritu que habla, es el alma escurriendo por los dedos, y ha venido a salvarnos, a conducirnos, a modificarnos...


No importa si la celebramos en el escenario, en las calles o en el salón de danza; celebremos que nos hace sentir vivos, porque sin duda, todo lo que implica bailar, no se compara con el mundo que se abre detrás de un movimiento.


A continuación “La consagración de la primavera” de Igor Stravinsky, coreografía de Pina Bausch.









sábado, 30 de noviembre de 2013

Hojas secas

Por Melissa González Caamal

Me he decidido a leerlas una vez más. Están amarillas, casi cenizas. Ya no ansían, ya no celan. Se hallan ahí, destintadas y arrugadas, al final de esa repisa junto a los libros cuyos finales no he leído.
  Cada vez hay menos espacio, he pensado en alargar la repisa. No es un pendiente más; en el fondo ese rincón de la habitación me pesa. Y más temo que al pasar de los años termine con diez de esas, y entonces ya no solo sean libros y hojas inconclusas…
   Me alivia saber que existen peores, que no es un hoyo negro y que no me encontrará en trocitos para hallarme sitio, porque conozco a gente que habita en sus repisas. (Aunque soy culpable de escribirle a esas desesperanzadas hojas, antes de enfrentarlas.)
  Las veo antes de dormir para remediar, para que me esperen, no sé cuánto, tengo mil excusas; es que estar frente a ellas me revuelve el cabello. Se han vuelto imponentes y egoístas. Pero aún las miro, para por lo menos asumir la valentía de sentirme mal marido cuando apago la luz.

He aquí un video fantasmagórico de Svetlana Zakharova. Que lo disfruten...






                                                                      Después de escribir esto, Melissa cometió la injuria de profanarlas y ponerse en marcha. Esperen noticias...

 

jueves, 7 de noviembre de 2013

Veneno para ratas.


 

Por Grissel López.

                                                                             

 

Raticida: producto altamente tóxico, una pequeña dosis que puede ser comida cuando con engaños es adornado cómo alimento , tiene como finalidad la muerte de un animal segregado por la naturaleza, por su capacidad de destruir cualquier entorno haciendo de este un pequeño basurero ambulante.

Rata: hasta su nombre es desagradable, la musicalidad no invita a acariciar dulcemente o alimentar el hambre que sale de las coladeras, que huele a cloaca, ese color gris deambulando rápidamente, siempre con la prisa de quién protege su vida con su vida. En qué momento se reprodujeron alcanzando ese mar de miedo, asco y desperdicio. Una pequeña dosis de su orín o esos pequeños arroces  bastan para mandarte al hospital, o en el peor de los casos con una mala atención, despedirte de esta vida.

A una rata se le puede dar muerte de muchas maneras, hay  trampas que tiene un pegamento que no permite su escape, de esta forma seguro morirá por el miedo en forma de escoba o el asco en un sándwich de pegamento. Intentando deslindar responsabilidades podemos utilizar el instinto cazador de un gato así las culpas recaen en la naturaleza. Las trampas de metal, esas pequeñas cajas que bajo otra circunstancia nadie se atreve a tocar,  las mantienen vivas a la espera de que el verdugo les tenga piedad dando una muerte rápida o en el remoto caso,  la deje ir en otro lugar a donde no pueda hacer “daño”.

En fin la única salida es la muerte. Aún así, dudo, es un animal, el hambre tiene piernas ¿Quién la puso esa posición? ¿Quién la acorralo dándole como único destino el desprecio? ¿Es su vida contra mí?   No hay nada que hacer, irremediablemente y esperando no generar mal karma he puesto trampas le pido por favor no lo tome a mal, si tuviera otra opción…tal vez no la tomaría porque de opciones está lleno mi cesto de ropa sucia, pero ninguna salida.

Hoy les comparto un poema de muerte de Leopoldo de Luis.

 

 

La muerte

 Nadie puede vivir su propia muerte.

No es la muerte un afán ni una experiencia.

Morir no es más que u vaso que se vierte,

un motor que ha perdido su eficiencia.

 

Se llevo en los brazos a la nada

y de mirarla a ella me parezco.

Un poco se refleja en mi mirada,

día tras día algo de mí le ofrezco.

 

Pero vivir la muerte…  ¿No sería

igual que ver la jarra ya vacía

o descubierto el hilo de la trama?

 

¿Cómo voy a vivir mi muerte? ¿Cuándo?

(Cruza el invierno un pájaro cantando
y no se posa porque no hay rama).
 
Leopoldo de Luis.

 



miércoles, 23 de octubre de 2013

Tic, tac


 

Por Grissel López

 

Tic, tac, tic, tac, las manecillas del reloj  nunca se detienen, siempre hacen el mismo recorrido, un ciclo de doce horas que se repite, luz, oscuro, luz, oscuro… un aparato que mide el tiempo parece el invento perfecto para enloquecer ¿Cuento tiempo? ¿Cuánto tiempo? A veces deseo que el reloj camine más aprisa y que las esperas, despedidas, tristezas,  se vayan al carajo con el tiempo. Hay días en  que parece que las manecillas se atoraron con mi cabello y el tiempo tarda una eternidad en avanzar solo a mí alrededor, el amanecer  y la luz parece tan lejanos. Miro el reloj, 3:45, cierro los ojos, debo dormir, me envuelvo en el abrazo de las cobijas, abro los ojos, vuelvo a mirar el reloj, 3:46, ¡Un minuto! El oscuro dicta que preciso dormir. Pienso en que faltan tres horas para levantarme, hoy si me iré a correr, pagaré el agua, buscaré otro empleo…quédate.

Hoy no vuelve, me lo repito casi todos los días.  La llegada del otoño trae recuerdos que no debo olvidar  y la flor amarilla intacta en la mesa espera la eternidad. Pero el espejo del tiempo  que se posa en mi espalda, dicta: “Estás muriendo” cada día la misma carrera y ser inmortal la misma lucha. ¿Debemos esperar la nada? El tiempo resbala por mis piernas mientras las acaricia, veo como besa mis pies posado en el suelo, con un beso de Judas se despide en otro tiempo…uno detenido, el que no miden los relojes, sino el que suena como granos de arena en la memoria. Al final somos los recuerdos acumulados, inventados, adornados, reales,  dolorosos y dichosos.

Hace tres años se fue físicamente el poeta Alí Chumacero aquí un homenaje.

 

De tiempo a espacio.

 

Naciste desde el fondo de la noche,

del sueño donde el tiempo comienza a ser raíz

y la mirada solo tibio aire,

cuando aún no era ojo sino apenas un viento suave,

un aroma erigido sin mano que lo toque.

 

Eras la flor  ahogada flotando sobre el cuerpo

en nuestro amanecer hacia la luz;

destrozabas la noche con tus ojos

hundida en mi desnudo

tal un vivo rumor de brisa que al oído

volcara la virtud de su marea,

y mi aliento en tu sabia navegaba,

y tu voz en mi pulso se moría

como sombra de ave agonizante

transformando mi cuerpo en sueño tuyo,

en vivo espejo abandonado

o silencio que cruza los espacios.

 

Alí Chumacero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 10 de octubre de 2013

Tercera llamada... Por Carlos Sánchez




Es común estar sentado en la butaca, esperando el inicio de la función, y de pronto escuchar: “Su atención por favor, esta es primera llamada.” Sabemos que en unos cuantos momentos comenzará aquello que fuimos a ver. “Su atención por favor, esta es segunda llamada.” Los actores están listos en sus posiciones, o deberían estarlo, nosotros, el público, nos acomodamos mejor, ponemos en silencioso nuestro celular, o deberíamos. Todo está aparentemente listo. El momento esperado ha llegado cuando escuchamos: “Su atención por favor, esta es tercera llamada, tercera. Comenzamos.”

Esto es común en el teatro, pero no en el cine. Y así llega a la pantalla grande la película mexicana “Tercera llamada”, dirigida por uno de los mejores directores del país: Francisco Franco; y con un guion de María René Prudencio. Es una película con la que todas las personas que hacemos teatro  nos podemos identificar y aquellas que no lo hacen seguramente pasarán un rato muy agradable.

El elenco de esta producción está integrado por actores con una gran trayectoria y maravilloso talento, entre ellos están Karina Gidi, Mariana Treviño, Jorge Poza, Irene Azuela, Moisés Arizmendi, Rebeca Jones, Anabel Ferreira, Alfonso Dosal, Eduardo España, Víctor García, Fernando Luján, Ricardo Blume, Cecilia Suárez, Silvia Pinal; también, en papeles incidentales, están Luis Cuturier, Regina Orozco, Alejandra Bogue, Ana Claudia Talancón, Julieta Venegas, Víctor Trujillo, entre otros.

En alguna entrevista Francisco Franco dijo que su intención era "dejar en el espectador la devoción y admiración a toda la gente que hace teatro en las condiciones más adversas. Hay algo que sucede en las tablas, que a pesar de los problemas, el día señalado se levanta el telón y la obra funciona y es una metafora de la vida". 

La historia trata de todos los avatares que hay que sortear para el estreno de una obra de teatro, Calígula en este caso. De una manera cómica vemos retratados en la película, no sólo el proceso de montaje y ensayos, también parte de la vida de cada uno de los involucrados en el proyecto. Excelentes actuaciones como la de Karina Gidi quién da vida a Isa, la directora del montaje; Mariana Treviño, su asistente y Anabel Ferreira quien interpreta a Geo, la productora. Pasando por la diva, los técnicos, los primeros actores y los patrocinadores.

Sin duda es una película excelentemente lograda que nos hace pasar 92 minutos de risas honestas y contagiosas; y que, sin duda, es un maravilloso ejemplo de la “vida del teatrero”. Desafortunadamente hay pocas copias en las salas, pero si conocen a alguien que esté inmerso en la vida del teatro, y lo quieren entender mejor, vale la pena que no dejen de ver esta divertida propuesta.

jueves, 3 de octubre de 2013

Hasta que la justicia se siente entre nosotros.


Por Grissel López

                                                                               

 

 El caos tiene un orden que grita, manos de artesanos que dan flores, electricistas  sin luz, plomeros desahuciados, maestros con letras en la espalda, atrapa sueños, todo, junto a piernas que avanzan sin mirarlos, ojos que ven la indiferencia en otros ojos, parece que la tristeza los cubre de miseria.

Es ahí donde nace la esperanza, decir no, no puede ser violentado...con mucho pesar de la memoria, se alzan ahora gritos junto a paredes de tres metros que dicen no importa, olvida,  parece que solo los edificios tienen recuerdos.

Una plaza que no puede esconderse es el monumento a la injusticia, el miedo salta, uno se estremece con alguna imagen de ese 2 de octubre, parece grotesca la infamia, ahora se oyen los gritos de justicia para los caídos, hijos de todos, hijos de nadie, ¿Qué sucedió? ¿Por qué un gobierno se pone guantes de carnicero?

Los periódicos decían 29 muertos, hoy la televisión dice trescientos, Marcelino Perello dirigente del movimiento del 68 dice que ahora se utiliza el movimiento como ajonjolí de todos los moles y con cualquier pretexto.

¿De qué protestamos? ¿Hacia dónde vamos?  La claridad mantiene vivos lo movimientos como una cerca que los protege y les dicta tener una meta fija y razonable, la ignorancia es el olvido de cualquier lucha, no saber a dónde vamos es luchar con los ojos cerrados.

Aún no termina el día y ya hay lista de desaparecidos, hoy 2 de Octubre del 2013 hijos de nadie hijos de todos se han perdido, están debajo de las piedras que hay que levantar, porque la gente que sale a las calles a pedir o a decir no, tiene la piel y los hueso igual de quebrantables que los nuestros, a ellos dedico hoy esté artículo y traigo a la memoria esta poema de Rosario Castellanos incluido en  el libro de Elena Poniatowska "La noche de Tlatelolco".
 
Memorial de Tlatelolco.

La oscuridad engendra la violencia
y la violencia pide oscuridad

para cuajar el crimen.

Por eso el dos de octubre aguardo hasta la noche

para que nadie viera la mano que empuñaba

el arma, sino solo su efecto de relámpago.

 

¿Ya esa luz, breve y lívida, quién?¿Quién es el que mata?

¿Quiénes los que agonizan, los que mueren?

¿Los que huyen sin zapatos?

¿Los que van a caer la pozo de una cárcel?

¿Los que se pudren en el hospital?

¿Los que quedan mudos para siempre de espanto?

 

¿Quién? ¿Quiénes? Nadie, al día siguiente nadie.

La plaza amaneció barrida; los periódicos

dieron como nota principal

el estado del tiempo.

Y en la televisión, el radio, en el cine,

no hubo ningún cambio de programa,

ningún anuncio intercalado, ni un

minuto de silencio en el banquete

(Pues prosiguió el banquete).

 

No busques lo que no hay: huellas , cadáveres

que todo se ha dado como ofrenda a una diosa

la Devoradora de Excrementos.

 

No hurgues en los archivos pues nada consta en actas.

 

Más he aquí que toco una llaga: es mi memoria.

Duele, luego es verdad. Sangre con sangre

y si al llamo mía traiciono a todos.

 

Recuerdo, recordamos.

Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca

sobre tantas conciencias mancilladas,

sobre un texto iracundo, sobre una reja abierta,

sobre el rostro amparado tras la máscara.

Recuerdo, recordemos

hasta que la justicia se siente entre nosotros.

 

Rosario Castellanos.